CHROM-ART DEBUTA CON LA EXPOSICIÓN ID- Un viaje hacia tierra extranjera interior

Beatriz Marrón. Madrid.  Difícil resulta expresar con palabras el significado de un acontecimiento tan trascendental en nuestra trayectoria como es la presentación oficial de Chrom-Art. Un debut materializado en una exposición colectiva que resume muchos de nuestros propósitos vitales, con la participación de catorce artistas que ofrecen su lado más perturbador e íntimo, a través de un viaje por territorios tan cercanos y desconocidos como son los de la mente humana.

Id, el hilo conductor escogido para la muestra, nos remite a la teoría de la personalidad psíquica freudiana, en la que cada uno de nosotros aparece sometido a varios amos: una parte oscura e inaccesible, ignorante de toda moral; y otra parte que juzga y castiga, que genera culpa y moldea la identidad personal, reprimiéndola. Sobrellevando esta lucha todos crecemos, entre la pureza animal desinhibida y la conciencia moral represora, y en torno a esta pelea íntima se construye la exposición, que celebra el triunfo final de la parte más recóndita de la mente, aquélla donde residen los impulsos, instintos y deseos más básicos. Un inexpugnable mundo interior donde viven pulsiones, angustias y fantasías, revelado con sensibilidad y sin pudor por catorce valientes artistas.

 

Los entusiastas participantes en la exposición son valores emergentes internacionales. Entre ellos encontramos a tres españoles, con estilos diversos pero igual ilusión, a los que desde aquí felicitamos deseándoles éxito y reconocimiento a mayor escala.


Santiago Alcón se inició en la vida artística con una formación clásica que le ha servido de base para crecer, experimentar y desarrollar un personal estilo con el que consigue emocionar desde su autenticidad. Explorando siempre los límites de lo concreto, en sus obras puede adivinarse la luz de su Andalucía natal, puede sentirse el movimiento de las figuras humanas que las pueblan, seres humanos dueños de emociones y sentimientos más allá de límites físicos.

 

Un interés que comparte otro andaluz, Daniel Dalopo, cuyas obras reflejan como un puzzle de colores el complejo interior que amuebla la mente humana. Toda una vida pintando, formándose y aprendiendo, observando el mundo que le rodea desde la particular mirada de los rostros que pinta. Figuras poliédricas que desvelan las múltiples facetas del interior humano.

 

Un paseo por la mente humana siempre es atractivo y conmovedor, pero también puede generar cierto desasosiego si pretende llegar a lo más recóndito e innato de nosotros mismos. El viaje propuesto a través de las obras de estos artistas es un viaje a nuestro interior, un recorrido que busca revelar la pureza libre de corsés morales en un terreno desconocido, pues, como escribiera el propio Freud, "lo reprimido es para el yo tierra extranjera, una tierra extranjera interior".

 

No puede ser mejor forma de debutar en la escena global del arte contemporáneo, apoyando a los artistas en los comienzos de su carrera, abriéndoles puertas y teniéndoles puentes, ofreciéndoles oportunidades para expresarse, quizá oportunidades que no han encontrado aún en su lugar de origen, y así conquistar a los amantes del arte.

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